Cuando el mundo habla de destilados latinoamericanos de agave, habla de México: el tequila, el mezcal, la denominación de origen, los bartenders de Nueva York que pagan 80 dólares por una copa. Lo que muy pocos saben es que Venezuela tiene su propio destilado de agave con siglos de historia: el cocuy.
Qué es el cocuy
El cocuy es un aguardiente venezolano destilado de la penca del agave cocui (Agave cocui), una planta que crece en las zonas áridas del estado Lara y del estado Falcón, en el noroccidente venezolano. El proceso artesanal es similar al del mezcal: la piña del agave se cocina, se tritura, se fermenta y se destila. El resultado es una bebida de alta graduación alcohólica con un perfil aromático propio: terroso, ligeramente ahumado, muy distinto al ron venezolano.
Un destilado con denominación de origen
En 2005, Venezuela le otorgó al cocuy de Pecaya —producido en el municipio Sucre del estado Falcón— una Denominación de Origen Controlado, convirtiéndolo en uno de los pocos productos venezolanos con esa protección legal. Sin embargo, la proyección internacional del cocuy es mínima comparada con el mezcal o el pisco, en parte por las dificultades del contexto económico venezolano de los últimos años.
El cocuy y los pueblos originarios
Los pueblos indígenas Ayamán y Jirajara de la región larense conocían el agave mucho antes de la colonia. El cocuy artesanal siguió siendo producido en comunidades rurales durante siglos, casi sin cambiar su proceso. Es una de las bebidas más antiguas del país en términos de producción continua.
Un futuro posible
En los últimos años, algunos productores venezolanos en el exterior y dentro del país han comenzado a trabajar en el posicionamiento internacional del cocuy, siguiendo el camino que el mezcal hizo en las últimas décadas. El cocuy tiene todo lo que necesita: historia, territorio definido, proceso artesanal y un perfil de sabor distintivo. Le falta visibilidad. Eso, al menos, es algo que puede cambiar.