En Venezuela, la Navidad no empieza con el frío ni con el adviento ni con los villancicos. Empieza cuando en la radio suena la primera gaita del año. Hay un momento, generalmente en noviembre, en que la gaita zuliana irrumpe en las emisoras y algo cambia en el ánimo colectivo venezolano. Esa es la señal.
De dónde viene la gaita
La gaita es originaria del estado Zulia, en el occidente venezolano, y tiene raíces africanas, indígenas y españolas que se fusionaron en la región zuliana a lo largo de siglos. Sus instrumentos tradicionales son la furruya —un tambor de fricción de origen africano—, el cuatro, las maracas, el charrasca y el tambor. La voz de la gaita tiene un carácter festivo y reivindicativo: las letras hablan de la cotidianidad, la familia, el amor, la política, la queja y la alegría con la misma soltura.
De Maracaibo al país entero
Durante décadas, la gaita fue una tradición regional del Zulia. La expansión hacia el resto del país vino con el desarrollo de la industria musical y la radio en el siglo XX. Grupos como Saladillo, Los Cardenales del Éxito, Gran Coquivacoa y decenas más llevaron la gaita a Caracas, a las ciudades del interior, y eventualmente a toda Venezuela. Hoy la gaita es la banda sonora de la Navidad venezolana en todo el territorio nacional y en cualquier reunión venezolana del mundo.
La gaita y el aguinaldo
Conviene aclarar: en Venezuela existe la gaita zuliana y el aguinaldo venezolano. Son géneros distintos. La gaita es más percutida, más festiva, con ese ritmo sincopado de la furruya. El aguinaldo es más cercano al villancico tradicional, con influencias más directamente españolas. Ambos coexisten en la Navidad venezolana, pero la gaita tiene más fuerza popular y más presencia mediática.
La gaita en la diáspora
Para los venezolanos en el exterior, la gaita es uno de los activadores de nostalgia más potentes que existen. Escuchar una gaita en diciembre en Madrid o en Buenos Aires produce una emoción que es difícil de describir a quien no la ha sentido. Es el sonido del hogar que quedó atrás. Y también es la señal de que la comunidad venezolana sigue ahí, junta, celebrando como puede lo que no puede perderse aunque todo lo demás cambie.