Comunidad

Arepas, tequeños y emprendimiento: cómo la diáspora venezolana transformó la gastronomía latinoamericana

En Buenos Aires, Santiago, Madrid y Lima hay venezolanos vendiendo arepas, tequeños y cachapas. No es casualidad: es la historia de una comunidad que convirtió su comida en su pasaporte económico y cultural.

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Roberth Dudiver
16 de marzo de 20267 min de lectura

Hay un patrón que se repite en todas las ciudades donde hay una comunidad venezolana significativa: en algún momento, alguien abrió un negocio de comida venezolana. Un puesto de arepas en una feria, una arepera en un local pequeño, empanadas venezolanas en un mercado de pulgas, tequeños congelados que se venden en redes sociales. La gastronomía venezolana se convirtió en el primer emprendimiento de la diáspora.

Por qué la comida primero

La comida tiene varias ventajas como negocio para el migrante: no requiere convalidación de títulos, se puede empezar con poca inversión, la demanda existe desde el primer día (la propia comunidad venezolana que quiere comer lo que extraña), y el producto tiene diferenciación natural porque es algo que los locales no conocen y que resulta curioso y atractivo.

La arepa, especialmente, tiene un perfil perfecto para la exportación gastronómica: es versátil (puede ser desayuno, almuerzo o cena), admite infinidad de rellenos que se adaptan a los gustos locales, no requiere cubiertos y se come en cualquier contexto. Es street food perfecto.

El mapa de la comida venezolana en el exterior

En Buenos Aires hay decenas de areperas venezolanas, varias de ellas con listas de espera los fines de semana. En Santiago de Chile, los vendedores venezolanos de tequeños y empanadas son presencia fija en las ferias y los mercados. En Madrid, hay barrios donde se puede comer arepa, tequeño, cachapa y pabellón en un radio de dos cuadras.

En Miami —la ciudad que quizás tiene la comunidad venezolana más consolidada fuera de Venezuela— hay marcas de tequeños congelados que se distribuyen en supermercados. En ciudades como Bogotá y Lima, la cocina venezolana encontró un nicho entre consumidores que valoran la comida nueva y bien hecha.

El reto de la escala

Pasar de vender tequeños desde casa a tener un negocio formal con local, empleados y cumplimiento de normas sanitarias es un salto grande. Muchos emprendedores venezolanos en el exterior enfrentan ese reto: el conocimiento gastronómico está, el producto es bueno, pero la gestión empresarial, el acceso al crédito y el cumplimiento burocrático en un país extranjero tienen sus complicaciones.

Sin embargo, la tasa de supervivencia de los negocios de comida venezolana en el exterior es notable. Hay areperas en Buenos Aires, Madrid y Santiago que llevan años funcionando y que se convirtieron en referentes de barrio. La comida venezolana llegó para quedarse.

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Roberth Dudiver

ElVainero · Directorio venezolano