Un premio Nobel nacido en Caracas. Una vacuna contra la lepra que salió de un instituto de la Universidad Central. Un bisturí de diamante nacido en Maracaibo que terminó cortando muestras de roca lunar. La ciencia venezolana tiene tres nombres que se repiten en los libros de historia y que casi nadie recuerda fuera del país. Esta es una introducción a Baruj Benacerraf, Jacinto Convit y Humberto Fernández-Morán, con lo que se puede afirmar de cada uno y lo que no.
Baruj Benacerraf: del Caracas de 1920 al Nobel de 1980
En su autobiografía para el Premio Nobel, Benacerraf escribió: «Nací en Caracas, Venezuela, el 29 de octubre de 1920, de ascendencia judeo-española». Su familia se trasladó después a París y más tarde a Nueva York, donde estudió y desarrolló su carrera. Una enciclopedia catalana lo describe como médico venezolano nacionalizado estadounidense. Algunas fuentes dan 1921 como año de nacimiento; la biografía del propio Nobel dice 1920.
En 1980 compartió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina con George Snell y Jean Dausset. El comité reconoció sus hallazgos sobre el complejo mayor de histocompatibilidad, un conjunto de genes que codifican moléculas de la superficie de las células y ayudan al sistema inmunitario a distinguir lo propio de lo ajeno. Los genes que él identificó se conocen hoy como genes Ir (de «inmune respuesta»). Murió en Boston en 2011. Publicó una autobiografía titulada De Caracas a Estocolmo en 1998.
Una precisión útil: Benacerraf nació en Caracas, pero su familia se mudó a París y luego a Nueva York, y murió como ciudadano estadounidense. Por eso conviene hablar de un Nobel de origen venezolano más que de un científico formado por el sistema venezolano.
Jacinto Convit: la lepra, desde un instituto caraqueño
Convit nació en Caracas el 11 de septiembre de 1913 (algunas fuentes lo ubican en el barrio La Pastora) y murió en la misma ciudad el 12 de mayo de 2014, a los 100 años. Estudió en la Universidad Central de Venezuela. Su trabajo se concentró en dos enfermedades que seguían matando o discapacitando a miles de personas en la región: la lepra (o enfermedad de Hansen) y la leishmaniasis.
- Según la OPS, su grupo en el Instituto Biomédico de Venezuela desarrolló una vacuna modelo contra la lepra. En 1987, según una revista especializada en hansenología, agregó Mycobacterium leprae muerto a la vacuna BCG. Esa combinación se probó en distintos países, pero no resultó más eficaz que la BCG convencional, y Convit consideró que hacía falta más investigación para lograr una vacuna preventiva. Como dato de contexto, la misma revista señala que la poliquimioterapia, usada en Venezuela desde 1982, ya había reducido mucho la tasa de la enfermedad.
- Su investigación sirvió de base a una vacuna contra la leishmaniasis, según la OPS.
- Recibió el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1987 por sus contribuciones a las enfermedades infecciosas y parasitarias, en especial la inmunopatología de la lepra. Su nombre fue considerado para el Nobel de Medicina de 1988. La OPS lo reconoció como uno de sus Héroes de la Salud Pública de las Américas.